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Polvo de ángel, el doctor Hannibal Lecter y la historia de un hombre sin cara
PHANTASTIKA - 20/04/02 23:16 publicado por Demian
Este es ciertamente un cuento de terror. El principal protagonista se llama Fenciclidina (PCP), pero en él intervienen otros protagonistas desconocidos pero sorprendentes y algún que otro ilustre secundario, como el infame Hannibal Lecter, psiquiatra y asesino en serie.

Recientemente se envió este mensaje a la lista de correo de Energy-Control:
'Hola!! Unas amigas han venido de Sevilla donde compraron supuestamente 'speed' porque en vez de tener efectos anfetamínicos literalmente 'alucinaron'. Me comentaron los efectos que producidos fueron disociativos y alucinogenos y físicamente mareos, sudoración y irritaciones en la cara. No era Ketamina pues ya lo habían probado... esto nos lleva , al igual que nos paso en Murcia, a pensar en que se esta volviendo a usar, en Sevilla es normal que te pasen esto por Speed, un disociativo altamente toxico llamado POLVO DE ANGEL (fenciclidina).

Esta sustancia es MUY TOXICA en poco tiempo de uso.

El mensaje Numero 4358 explica los problemas asociados a su consumo y la verdad es que asusta...

AVISO PARA NAVEGANTES SEVILLANOS ....OJO CUANDO TOMEIS SPEED...
PARECE QUE SE VENDE POLVO DE ANGEL Y ESO ES UNA MIERDA...


Pero... ¿qué diablos es el PCP?
Para educación de todos, al final de este artículo encontraréis un suculento anexo: la ficha informativa sobre fenciclidina a la que hace referencia el mensaje anterior. Antes, no obstante, vamos a sumergirnos breve pero intensamente en el extraordinario mundo de los infiernos mentales de esta misteriosa e infame droga alucinógena.



Una de las dos escenas más espeluznantes del conocido bodrio 'Hannibal' (la novela de Thomas Harris de 1999 llevada al cine con igualmente desastrosos resultados por Ridley Scott en el 2000), tiene que ver con un personaje llamado Mason Verger interpretado por Gary Oldman. Después de suministrar a Verger un poco de amil nitrato (o 'poppers'), el psicópata Doctor Lecter (Anthony Hopkins) le convence fácilmente de que se corte porciones de su propia cara con una navaja de afeitar y se las dé de comer a su perro.

Así de bien queda Mason Verger La secuencia tiene por sí misma bastante mala leche como para poder ser, además de una proposición narrativa de enorme tensión dramática, la elucubración de un escritor con una estrecha y moralista perspectiva hacia el uso de las drogas. Pero... ¿Está además esta escena tan absolutamente 'gore' basada en un hecho real?

Una fotografía publicada en el libro 'Practical Homicide Investigation', escrito por el detectiva retirado del departamente de homicidios de New York Vernon J. Geberth, muestra a un hombre que supuestamente, mientras 'viajaba' con PCP, se cortó finas porciones de su rostro con un trozo de espejo roto y se las dió a sus perros. La imagen en sí puede verse en la red haciendo clic en esta miniatura:

Pulsa para ver una ampliación de esta horrible imagen
[Atención! La imagen es un tanto escabrosa y desde luego no para estómagos débiles. Preferimos no reproducirla aquí puesto que no resultará de mucho interés excepto quizás a los doctores en medicina forense.]

El pié de foto dice lo siguiente:

'Mientras estaba bajo la influencia del Polvo de Angel, este hombre decidió despellejarse la cara utilizando los trozos rotos de un espejo y se las dió de comer a sus perros. Sobrevivió gracias a que las grandes cantidades de droga que había ingerido anestesiaban todo su sistema. Los perros fueron llevados por la policía a un albergue de animales donde se les sacrificó y realizó un vaciado de estómago, consiguiéndose recuperar partes del rostro del hombre, los labios y la nariz'

Este caso, cuyos detalles fueron supuestamente obtenidos de 'archivos médicos clasificados' fue publicado únicamente en el citado libro y hacía referencia a un hombre de raza negra cerca de la treintena el cual, bajo los nefastos efectos del PCP, utilizó un espejo roto para destrozarse el rostro, cercenando porciones de carne, sacándose un ojo (e inutilizando el otro también al herirse el nervio óptico), las dos orejas, la nariz y los labios. Y todo el rato, entregando a sus dos ávidos perros las porciones que se iba extirpando.

El PCP le produjo un fuerte efecto anestésico, de modo que sobrevivió. Aunque, de todas formas, las drogas 'destruyeron sus funciones cerebrales' convirtiéndole en 'una especie de autómata' y constituyendo 'la peor pesadilla de un cirujano plástico' para las autoridades del hospital que tuvieron que hacerse cargo de la ardua tarea de reconstruirle el rostro quirúrgicamente.

En fín, no se puede afirmar completamente que tanto la fotografía como su explicación no sean más que una invención fantástica, constituyendo un típico 'hoax' o engaño de los que dan pié a las leyendas urbanas. Pero en cualquier caso, algunos de los detalles se muestran definitivamente sospechosos como para que esta historia pueda ofrecer verosimilitud alguna:

¿Cómo sabía la policía que el hombre había decidido 'alimentar con trozos de su propio rostro a sus perros'? Él ciertamente no estaba en condiciones de explicar lo que había pasado siendo 'una especie de autómata' con 'las funciones cerebrales destruidas'. ¿Y porqué hacer un vaciado de estómago a unos perros que no estaban en peligro alguno ni lo representaban para nadie?¿ Iban los cirujanos a reimplantar porciones semidigeridas del rostro del desgraciado después de extraerlas de las entrañas de los pobres perros? ¿Para qué, en cualquier caso, realizar una reconstrucción quirúrgica del rostro del tipo en cuestión que tal como se indica tenía destruidas ambas funciones las visuales y las cerebrales? ¿Porque era este caso parte de un 'archivo médico clasificado'? Y, si lo era, ¿cómo acabó publicado en un libro?

Un libro escrito por Joseph Sacco, Doctor en Medicina, ('Morphine, Ice Cream, Tears: Tales of a City Hospital') aparentemente retoma esta historia desde el hospital. Reproducimos el fragmento al completo porque no tiene desperdicio:

'Uno de las más famosas drogas intravenosas para generar historias sobre comportamientos completamente extraños fue la fenciclidina: 'polvo de ángel' o 'PCP'. Aunque después no se ha oído mucho sobre el polvo de angel, fue muy bien conocido por su habilidad para conferir poderes sobrehumanos y sensación de invulnerabilidad entre los que abusaban de esta droga, entre otros efectos igualmente inquietantes, o al menos eso es lo que contaban. Abundaban las historias sobre 'algún tipo que estaba viajando con polvo' que se volvía frenético y machacaba a seis policías antes de poder ser reducido por otros quince.'

'En mi trabajo (en el Hospital General de New York) fuí testigo de los más extraordinarios e inverosímiles comportamientos entre usuarios de PCP, incluyendo a un paciente que se había hecho a sí mismo la cosa más sorprendente que había visto u oído en mi vida. Este hombre, fumó PCP un día y sorprendió a sus amigos levantándose de la reunión, excusándose muy educadamente y entrando al cuarto de baño con sus dos doberman pinscher.'

'En el cuarto de baño, abrió el botiquín, sacó una navaja de afeitar, se cercenó sus propios rasgos faciales uno por uno, y se los fué entregando a sus perros. Salió del cuarto de baño sin orejas, nariz, párpados, labios ni mejillas y con dos perros de aspecto muy feliz. Sus amigos, ahora totalmente espantados, le llevaron a toda prisa a Urgencias en el Hospital, donde los cirujanos plásticos de cabeza y cuello se hicieron pis en los pantalones de pura excitación. Le llevaron directamente a quirófano.(...) Tuvo que ser sometido a más de doscientas operaciones para poder reconstruirle lo que pretendía ser una nueva cara a partir de fragmentos de músculos de su pecho.

'Sé que la historia del hombre sin cara es cierta porque le vi caminado por el hospital unas pocas semanas después de su ingreso. Llevaba sobre la cara una mascarilla de cirujano invertida, con dos agujeros para los ojos, como el 'hombre elefante' .Le susurré a un compañero residente: '¿Quíen es?' El me miró con los ojos completamente abiertos: '¡Ese es el hombre sin cara!'. Es la historia más espeluznante que jamás he oído.'

Algunos de los detalles difieren en las dos narraciones. Por ejemplo, una de las víctimas utiliza un espejo roto para su auto-mutilación mientras que la otra, más 'profesional', opta por una afilada navaja de afeitar. Y en ambos casos la sensación principal que producen las historias es que no son fruto de testigos de primera mano que hayan tenido una participación directa en los sucesos narrados, sino que, más bien, son relatos de tercera o cuarta mano.

Boceto del personaje de Verger para la película Teniendo en cuenta esto y las demás incongruencias evidentes en la historia, es nuestra opinión que esta no es más que otra leyenda negra aplicada al submundo urbano de las drogas, infierno underground donde los abusos químicos se transforman en cuentos de horror que parecen surgidos de la imaginación de Clive Barker. En este caso, se trata de una leyenda negra referida a una sustancia, el PCP, que se ha constituido en la gran bestia negra de la historia del consumo lúdico de sustancias psicoactivas y que, como podéis leer en el siguiente anexo, parece que sí representa un peligro considerable por sí misma.

Post Scriptum:

¿? La razón por la cual Thomas Harris transforma en su novela 'Hannibal' el PCP en amil nitrato (Popper's) pertenece a las nieblas del misterio. Para los que lo desconozcan, el Popper's es una droga muy utilizada como herramienta sexual entre los homosexuales ya que, al parecer, favorece la dilatación del esfínter anal. Que yo sepa, no se encuentran entre sus efectos ni los alucinógenos, ni los anestésicos, ni los pretendidos poderes sobrehumanos que se atribuyen al PCP. ¿Cómo consigue Hannibal Lecter convencer al millonario Mason Verger de que cortarse trozos del rostro con una navaja y dárselos de comer a su perro era una magnífica idea? ¿Gracias a los efectos del Popper's?

Artículo adaptado de
'SLICE APPEAL, Man high on drugs slices off pieces of his face and feeds them to his dogs'
Leyenda urbana analizada en: snopes.com
Adaptación realizada por Demian para Tempus Fungui



ANEXO


Mensaje 4358.
Lista de Correo de Energy Control
Enviado por Pedro Alvarez
25-2-02

Fenciclidina (PCP)

Diversas presentaciones del La PCP (fenciclidina) se comenzó a fabricar en los años 50 como anestésico intravenoso. El uso de la PCP en seres humanos se descontinuó en 1965 por haberse descubierto que los pacientes se mostraban a menudo agitados, delirantes e irracionales mientras se recuperaban de sus efectos anestésicos. La PCP se fabrica ilegalmente en laboratorios y se vende en la calle con los nombres de angel dust, ozone, wack y rocket fuel (polvo de ángel, ozono, chifladura y combustible de cohete). Killer joints y crystal supergrass, (superhierba cristal y porros mortales) son nombres vulgares que se refieren a la combinación de PCP y marihuana. La variedad de nombres vulgares de la PCP refleja sus efectos extraños y volátiles.

La PCP es un polvo blanco cristalino que se disuelve fácilmente en agua o alcohol. Tiene un sabor químico amargo distintivo. Se puede mezclar con facilidad con colorantes y se vende en el mercado de drogas ilícitas en forma de diversas clases de tabletas, cápsulas y polvos de colores. Por lo general, hay tres formas de uso: se inhala, se fuma o se come. Para fumarla se suele aplicar a hojas de plantas, como menta, perejil, orégano o marihuana.

Peligros para la salud

La PCP es adictiva; o sea, su uso suele llevar a la dependencia sicológica, ansias d usar la droga y comportamiento caracterizado por la búsqueda compulsiva de la sustancia. La PCP se introdujo como droga de venta en la calle en los años sesenta y adquirió rápidamente la fama de que causaba reacciones adversas y no valía la pena el riesgo. Muchas personas, después de usar esta droga una vez, no volverán a usarla a sabiendas. Sin embargo, otras la usan de una forma constante y regular. Algunos persisten en el uso de PCP debido a sus propiedades adictivas. Las razones aducidas a menudo por los usuarios como factores del uso continuo de PCP son la sensación de fuerza, poder e invulnerabilidad y un efecto insensibilizante en la mente.

Muchos usuarios de PCP llegan a las salas de urgencia como consecuencia de los efectos sicológicos desagradables o de dosis excesivas de la droga. En el ambiente del hospital o de la cárcel, a menudo se ponen violentos o suicidas y constituyen un verdadero peligro para otros y para sí mismos. Deben mantenerse en un ambiente de calma y no se deben de dejar solos.

Con dosis bajas o moderadas, los efectos fisiológicos de la PCP incluyen leve aumento de la frecuencia respiratoria y elevación más pronunciada de la tensión arterial y la frecuencia del pulso. La respiración es superficial y ocurren rubor y sudor profuso. También puede haber adormecimiento generalizado de las extremidades y falta de coordinación muscular. Los efectos sicológicos incluyen marcados cambios en las sensaciones del cuerpo, similares a los relacionados con la intoxicación etílica. El uso de PCP por adolescentes puede obstaculizar la producción de hormonas del crecimiento y desarrollo normales y el proceso de aprendizaje.

Con dosis elevadas, se reducen la tensión arterial, la frecuencia del pulso y la respiración. Esto puede ir acompañado de náusea, vómito, visión borrosa, movimiento rápido de los ojos hacia arriba y hacia abajo, babeo, pérdida del equilibrio y mareo. Los efectos sicológicos de las dosis elevadas incluyen impresiones falsas y alucinaciones. La PCP puede causar efectos similares a todos los síntomas de esquizofrenia, como delirio, paranoia, confusión mental, sensación de distancia del medio circundante y catatonia. A menudo, la persona habla poco y de una manera incomprensible.

Las personas que usan PCP por períodos prolongados afirman que tienen pérdida de la memoria, dificultad para hablar y pensar, depresión y pérdida de peso. Estos síntomas pueden persistir hasta un año después de dejar de usar PCP. También se han notificado trastornos emocionales. La PCP tiene efectos sedantes y la interacción con otros depresores del sistema nervioso central, como el alcohol y las benzodiacepinas, puede causar coma o dosis excesiva por accidente.


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Dina Meyer
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