Copyright © 1996-2003 Jesús Noriega
  lunes, 20 de noviembre de 2017
Realidades Alternativas y Estados Alterados de Conciencia 
 Emergencias Phantastika Proyecto H.A.P.T. LOGON Enteógenos Rincón Cannábico Ars Erotica Cuerpo Mentes

 
[ + Recursos ]

  HOME ARTICULARIA SALÓN NOTICIAS PERSONAE CINE  
Ha muerto Hunter S. Thompsom
ENTEÓGENOS - 23/02/05 16:47 publicado por Demian
Se ha suicidado Hunter S. Thompson. El cuerpo sin vida del escritor de 67 años fue hallado en su residencia de Aspen, Colorado . El "niño terrible" del Nuevo Periodismo, figura clave de la narrativa de no ficción de los años 60 y 70, autor de Miedo y Asco en Las Vegas, consumado adicto al alcohol y las drogas, fue un referente decisivo de la contracultura estadounidense.

En su memoria, os traemos una nota necrológica de José Manuel Costa publicada en ABC y un fragmento del prólogo de su libro "La gran caza del tiburón"


GONZO! GONZO! GONZO!

Por José Manuel Costa

Hunter S. Thompson era un héroe. Un héroe pintoresco, que estas figuras no suelen ganar su fama viajando por el desierto de Nevada a bordo de un Cadillac blanco cargado de un Vademecum de drogas legales e ilegales rumbo a una convención antidroga de policías de condado. No es raro que, «a la altura de Barstow, al borde del desierto», Hunter Thompson comenzara a ver «el cielo lleno de lo que parecían enormes murciélagos negros que revoloteaban alrededor del coche». Lo raro es que pudiera contarlo.

Thompson era un periodista como ni lo hay ni lo ha habido y también un disparatado narrador de batallas personales. Es fácil imaginar un fin de semana en su compañía con final de mandíbula y nervios desencajados por la risa y la tensión.

En periodismo se han intentado todo tipo de técnicas, la mayor parte, incluso las del «nuevo periodismo» de los años sesenta, basadas en la «transparencia» del autor del texto.

El cambio radical se produce cuando el periodista, el narrador, se sitúa a sí mismo en una situación extrema, en protagonista demenciado de la historia, el espejo imposible donde se reflejan únicamente los rasgos más delirantes del ambiente en que se mueve, sea una carrera de motos,la pesca del tiburón o la convención demócrata de 1972.

El encuentro entre un periodista politoxicómano en plena subida (LSD, éter, adrenocromo, ibogaína, maría juana...) y los policías antidroga, revela cómo lo único delirante allí no es el drogado, sino también quienes aceptan como buena su descripción de cómo, en su ciudad, a los consumidores de droga se les cortan los pulgares o cosas peores.

El viaje de Thompson es un viaje por la estupidez humana y ése es un trayecto largo y difícil de resistir si no es en un estado anímico especial, bien de estoicismo budista, bien de exaltación dopada.

Sin embargo, todo esto no son sólo risas. En el fondo de sus escritos lo que late es una profunda melancolía. Es haber comprendido que el «sueño americano» se había convertido en una pesadila. Tal vez es que ese sueño nunca existió, pero Hunter S. Thompson creía en él.

>> Noticia Original


HST, un amago de despedida


Tengo la sensación de que podría estar igual sentado aquí cincelando las palabras de mi lápida... y que, al acabar, la única salida decente sería bajar directamente desde esa jodida terraza a la calle, 28 pisos y 200 metros por lo menos de aire sin obstáculos hasta la Quinta Avenida.

Nadie sería capaz de imitar ese número.

Ni yo siquiera... y en realidad la única manera de solventar este asunto es llegar a la razonable conclusión de que ya he vivido y terminado la vida que planeé vivir (me he pasado en 13 años, en realidad) y a partir de ahora todo será Una Nueva Vida, una cosa distinta, un asunto que termina esta noche y empieza mañana por la mañana.

Así que si decidiese tirarme a la calle al acabar esto, quiero dejar muy clara una cosa: me encantaría sinceramente dar ese salto, y si no lo doy lo consideraré siempre un error y una oportunidad perdida, uno de los poquísimos errores graves de mi Primera Vida que ahora está terminando.

Pero, qué demonios, lo más probable es que no lo haga (por todos los peores motivos) y probablemente termine esto y me vaya a casa a pasar las Navidades y tenga que vivir luego 100 años más con todo este galimatías de mierda que estoy amontonando.

Pero sería una salida maravillosa, caramba... y si lo hago, vosotros, cabrones, me deberéis una salve (esta palabra es "salva", maldita sea, parece ser que no manejo esta elegante máquina tan bien como creía), una salva, repito, una salva descomunal con una buena pieza del 44...

Sabéis de sobra que podría hacerlo si tuviese un poco más de tiempo.

¿Vale?

Sí.

HST #1, R.I.P.
23 de diciembre de 1977.


(Prólogo de "La gran caza del tiburón", de Hunter S. Thompson. Editorial Anagrama. Barcelona 1981.)


( Volver | Print News - Email to Author - Send to Friend - )

Fairuza Balk
Sólo Administradores | Copyright | Privacidad de los datos | Tecnologías Tempus Fungui | LSSI-CE | Créditos
XML y servicios web para los que disfrutan viajando Diseño, desarrollo, programación y multimedia en internet.
ecoestadistica.com Tiempo de proceso: 0,11 ss.